Ricardo Rubio
 
 









   
 

PRESENTACIÓN

Nací en Timote, en el corazón de esa infinita llanura verde que es La Pampa argentina.
Allí escuché en un sereno atardecer unos sonidos lejanos que me cautivaron: era la guitarra de un gaucho que preludiaba una milonga. A partir de ese día esperaba la hora mágica de la puesta de sol en que de vez en cuando alguien volvía a herir esas cuerdas. Deseaba tener entre mis dedos, muy cerca de mi pecho, aquellos arpegios que me conmovían. Pero no tuve un instrumento hasta que mis padres descubrieron que mi juego preferido era acariciar las cuerdas de una guitarra prestada.
Entonces sucedió: me acercaron ese puente de madera que me llevaría al mundo de la música.

Anduve por caminos solitarios descubriendo lo que ya estaba descubierto, hasta que encaminé mis esfuerzos en el rumbo de la música clásica, para acabar mis estudios como profesor superior de guitarra en la Universidad Nacional de Rosario.
Tuve buenos maestros no solo en el ámbito académico, sino también en el pueblo; mis amigos, los músicos populares, y el bandoneón de Domingo, mi padre.
Fui premiado en cuatro concursos internacionales de interpretación - y confieso que en los primeros compases de la carrera esto me ayudó a templar la séptima cuerda…
Poco tiempo después obtuve dos becas que me permitieron disfrutar de experiencias tan enriquecedoras como estimulantes: los cursos de Abel Carlevaro y de Andrés Segovia en Brasil y España respectivamente. Al finalizar este segundo curso me radiqué en Madrid.
Desde ese momento se incrementó la actividad concertística y a la vez pude dedicar más tiempo a las transcripciones, la composición de arreglos y, a un proyecto mucho tiempo postergado: una orquesta de guitarras. Aquí fue donde conocí a un grupo de alumnos talentosos y sensibles a esta idea.
Unos años más tarde los estudiantes fueron profesionales y el proyecto, amasado pacientemente entre todos, tomó su forma definitiva en la Orquesta de Guitarras Dionisio Aguado.

Trabajé y trabajo las obras de los compositores clásicos dando conciertos y guiando a los músicos noveles en este repertorio, pero siempre reservé un espacio importante para la música latinoamericana, no solo por lo que representa para mi, sino para el mundo de la guitarra, y más allá de él.